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sábado, 18 de octubre de 2008

LAMENTO SUBLIME


Cada vez mariposa…

Los mundos pasionarios, astros crepusculares , arrobados de imágenes signicas y de realidados intersubjetivas…ululeantes, danzantes y trasngresivas. Una vez amor, un instante y un momento elegido diestramente (a veces claroscuramente) por el fatum, serpiente farisea y siniestra, dulce y maligna devolviéndonos a la dualidad del asombro y la sorpresa que nos trae el día y la noche. Entonces, como si nos extraviaramos, pendiendo de un hilo equilibrista y ariadnico, creemos en una resureccion de fénix, de fuego, que nos devuelve al sueño de la vida…del deseo incesante, vagabundo: El ansia extraordinaria.

Ahí, hermosa mujer, mujer infrahumana y elemental (con tus bordes increíbles, fantásticos y grandiosos –brillantes y metalicos) surges como en medio de un torrente que me estalla en el cuerpo y en mis laberintos internos que de pronto se entregaron a ti…que me ofrecías la intimidad de lo incierto, de lo bello, de lo onírico…de lo inconmensurable…Lo que me ata a ti suave y brutalmente…AMANTEMENTE…

La CASUALIDAD que espere como "Ana" toda mi vida era un amor que me consumiera y me llenara una y otra vez…La cual me llevara a la Aniquilación, la mas byroniana, poética, real y absoluta que en sí misma me venciera infinita y escandalosamente…
Tu eres esa CASUALIDAD que me estalla en el corazón…que late cantando tus nombres…y las imágenes multiplicadas en la visión de tu cuerpo y tu alma, y de lo que te trasciende:



La casualidad de tus ojos
La causalidad de tus labios
La casualidad de tu cuerpo
La casualidad de tu sexo esplendoroso
La casualidad de la belleza (desembocaudura terrible de tu alma)
La casualidad de un destino que creamos en la deconstruccion del tiempo y del sonido


Ese conjunto, ese mandala, que repito insistente y añorante es lo mas hermoso que ha llegado a mi…en la forma extraordinaria de ti diosa y guerrera

mariposa orquideana

ser felino-pantera…

de piel flamígera y también mansa

que violentamente se vuelca en llamarada

con solo evocar tu embrujo…

UN BESO ESTA NOCHE TAN CASUAL COMO EL VIENTO QUE TE CANTA AMANTE Y EN MEDIO DEL ENSUEÑO:

EL LAMENTO DEL KRAKEN ENAMORADO

*LA BADANA DE LA PANTERA*


Pronto Mariposa te Mostrare que pasa con las caracolas…


Te mando un beso que te toque muy adentro (mas profundo que tu badana)…quedándose en el lugar que elija y en el cual le permitas estacionarse, confundido entre tus fuentes cálidas e infinitas mientras se funde revoltoso en todos los brillos inclementes que cohabitan daimonicos en cada milímetro de tu extensión suave, tersa e iluminada…brutal y bella


Que mi beso invasor te cante cuando el silencio adultere con su sonoridad inclemente tus corrientes fugitivas…

+K+


“Los caminos del ensueño:
Sus flamígeras murallas y sus laberínticas ventosas.
Entregándose,
Cinceladas en lodo, en tierra,
Sobre el tapiz, carnicero y marinado,
De la voluntad y la potencia oscura,
…de ser y de no-ser: Deseo"

Cada mil años el sol nuevo (el astro negro) entreabre suavemente su boca oculta para darle una bienvenida silenciosa al cuerpo volátil de la noche y del delirio. Esta vez, el conjuro heliotropeo añadió el antojo de la forma y el capricho del movimiento. Así, mientras la materia bailaba juguetona confundiéndose en medio de un rapto voluptuoso y quarkico (matizado por el ardor y la cadencia), una idea surgió del fondo claroscuro del objeto (seductor y seducido) bifurcándose en la forma de un par de encarnadas caracolas.

Un sopor de incendio marino inundaba el espacio que asemejaba la desembocadura de los cuatro pontos ungidos por el principio agónico del estásis. “Agua, Fuego, Tierra, y Viento poseyéndose con furia bravia en medio de una apoteosis sobrehumana y bestial: La Ofrenda Elemental”.

De repente, la corriente frenética se recoge hacia su centro. Zigzags palpitantes se arremolinaban precipitadamente en tenues círculos los cuales se bordeaban tentadoramente entre sí para nuevamente tornar al origen, pero ahora, sus dimensiones yacían terriblemente aumentadas, casi espantosas.
Los caracoles cobraron dimensiones colosales, extraordinarias, y parecían serpentear en dos dispersas lunas que, distantes y lejanas, parpadeaban con la coquetería de los cuerpos celestes: ya girando sobre ellas, ya rehuyendo violentadas.

En medio de la asechanza amorosa parecian absorberse una a otra, cayendo en el hoyo negro de la inmanencia en el que parecían haber desaparecido. De pronto, una baraúnda espectral surgió sordamente como de la entraña del vacio. Brillos trashumantes brotaban incesantes y escandalosos entretejiéndose diestramente en un inmenso telar escarchado de fluorescencias incandescentes… Manos invisibles asemejaban tejer un descomunal manto, como si en sus reveses divinos Aracne, sigilosa esteta, cobrara la profana venganza de la mudanza, de la creación.

Una figura femenil comenzó manar de la madeja cósmica. En un capullo, portador de la semi- transparencia de todas las texturas y del absoluto de los colores luminiscentes, permaneciendo dormida y completamente desnuda. Nítidamente observe a través de la transparencia apolínea y visionaria de la envoltura astronómica. Adivinaba sus formas con la claridad de un oráculo embriagado del laurel alcaloide y floral de su cuerpo:
Sus pies tímidos, suaves y emigrantes…elegidos (un filigrana universal permanece escondido en uno de ellos)/
Sus piernas extensas, brillantes, ingenuas, con un poder oculto y dividido al norte y al sur/
Su sexo fresco, entreabierto, perfumado dulcemente por los cinco aromas de la promesa:
del deseo y el amor,
cohabitando sobriamente entre sus labios maduros
y soberbios…majestuosos
como mil fuentes danzantes de arena y miel/
Su cadencia interna ensanchando artísticamente sus caderas a voluntad,
suavizándolas, dibujándolas como una manzana fresca y silvestre/
El santuario oculto de su ombligo giraba,
formando un camino de espirales por su vientre,
como dos serpientes reptando cariñosamente en tierra santa/
Las estrellas abultadas de sus pechos,
(que en cada respiración temblaban como dos virginales pilares de agua y fuego)
desprendían un aroma de fruta exótica,
evocando un par de kiwis adormilados y sonrientes
estampados en las aureolas de sus senos/

De pronto, sus labios entreabiertos y aterciopelados articularon un íntimo, taciturno, canto de satisfacción y deleite ingenuos (junto con la respiración acompasada de su nariz y la expiación de sus oídos). Parecía soñar, como si esperaba algo. Sorpresivamente, en medio de una embraguez desconocida que pareció estremecerla, abrió ampliamente lo boca.
Una serie de conchas comenzaron a tapizar la circunferencia de su capullo tierno…cual si fueran avizores, vigilantes, centinelas…
Crueles y celosas…

martes, 8 de abril de 2008

EL APHEIRON DEL AMOR


Para ti: Hermoso Jardin tantrico y argonomico...citandote llameantemente: "De tu Mogador a Mi Mogador"...


Un sencillo homenaje al sonido en ti... porque mi aniquilacion y mi despertar se vuelven eternos en medio de tu extension iluminada la cual me posee invisiblemente una y otra vez... con voracidad y con ternura...


III. EL ECO INCENDIARIO


El apheiron del amor


… El origen del sonido a través del susurro inconsecuente de la mujer. Su arjé fue apertura volcánica de la expresión amante de los cuerpos del aire. En el desarrollo amoroso de las formas invisibles una cúpula de ensueño dio cabida al logos sabio y seductor. Entonces, las madejas de tersa obsesión se entretejieron como en un baile numérico el cual amenazaba con multiplicarse en mil figuras femeniles que solo respondían a un solo conjuro: ******. La eternidad surgía del fondo de una entraña apanalada que palpitaba inclemente en sus ojos de agua, fiel reflejo del fuego inclemente que resurge dejando una procesión de plumas refulgentes y fenicias. En medio de la metempsicosis súbita ante la visión afiebrada de su estampa perfumada, el apheiron amenaza su figura con la promesa de lo inmutable: Un Mapa del Amor en su Cuerpo y en su Sangre que fluye. El camino a seguir era un sendero iconográfico lleno de cámaras mortuorias hechas de carne y de exequias puntiagudas y filosas, ambas dispuestas deliciosamente para la bienvenida del placer último y primero:


“Boca del lobo
Deliciosa condena.


La correa de los siete picos untándose
Fanáticamente
Para abrirme a la Transformación.


¡ Ven, Bestia de la noche
Ungida
En la desnudez profusa y animal !


¡Enséñame los fragantes anillos!

Incrústalos nueve veces
En los contornos hinchados de mi clítoris hambrienta.

Abre el umbral de las aureolas de mis senos
Enciéndelas
Y apágalas
Cuando la aguja caníbal de tu lengua
Muestre el desafío y el cascabel en su punta filosa, fría.


Enciende el interruptor metálico de mi ombligo
Mojando la punta de tu dedo
Con la lava pastosa y cruel de tu saliva.


Envuélveme en la brutalidad extensa de la piel jadeante
Bendice y corona mi extensión con tu baba incendiara
Exhumamando una y otra vez mi carne sofocada
Con el brillo intenso
De tu sudor prometeico.


Entonces,


Muéstrame la arqueología de mi cuerpo


Al fundirse con el tuyo


Inundándome de conocimiento


Al colocar los grilletes y las cadenas.


Abre de nuevo mis labios lúbricos…


Y, con fiereza


Coloca el Infinito, como Sello amante


En mis mas intimas compuertas carnales”



A partir de entonces "La arqueología en el cuerpo de *****"- Mujer (dueña y diosa, reina) suena cada vez que en los ojos de un amante contempla la protesta indescriptible de una pasión crepitante, fulgurosa, la cual llegara anhelante y ansiosa, colmada de nuevos e insistentes sonidos invisibles…
...Un preámbulo entusiasta para la unción escandalosa del amor...

EL YANG DEL EROTISMO: LA SEDUCCION DEL LOGOS

Para ti: Mogador y Enredadera Alada y Negra (de bordes metalicos en forma de cadena infinita)

(" M / M...laberinto selvatico y boscoso develando los sonidos del cuerpo amante)

II. LA EUFONÍA DEL SER

El Yang del Erotismo: La seducción del Logos

Después que el baile ingenuo de los cuerpos amantes ha cumplido su antojo extravagante y ardoroso, el domo celeste se recoge ínfimamente a una nueva entrega no menos llena de candor y embeleso: la de la vigilia y el ensueño. Ya se escuchan por aquí y por allá siseos bajitos, acallados, que, con pacifica vehemencia, dan la bienvenida al cendal reluciente, nítido, de Maya y a la flauta, translucida y contemplativa, de Orfeo. Así pues, en medio de esta marcha luminosa de visiones apolíneas el logos de la dueña omnisciente del viento nuevo (*******) se levanta impetuoso y suave cual coloso despiadado e inclemente. Será Heráclito, sabio nebuloso y explorador del retorno, quien intuiría hegemónicamente la constitución de ese logos creciente en el pabellón inaccesible del ser en el ser. El oscuro nombraría a esta forma: Fuego. Que en el lenguaje signico de la diosa cobra la imagen viva de una llamarada y, que a la vez, trasciende el deslumbramiento al ser ella misma una hoguera, cósmica e infinita.
En ese momento, de ínfimo conocimiento, comenzó a percibirse un canto uniforme, trémulo, que en medio del rencuentro idiosincrático de los hilos invisibles (los cuales conforman el manto luminoso de su vetusto cuerpo), parecía asemejarse en espesor y aroma, al añejamiento del láudano y del nepente mixtificados para la ofrenda y el delirio:

“Ouroborus de la unión sensual

Serpiente astral / vid del sur embriagadora

Serpiente boreal/ grana, conjuro del norte

Áspid conversa en boca entreabierta

(Anhelante y vibratoria)

Ávidamente zigzagueando las bruñidas aristas, taciturnas

Del Deseo Voraz”

Y, de sus labios que pernoctan brotan una multitud de rojos ciruelos que, instantáneamente, demudan en encarnadas flechas, las cuales van dejando un rastro bermellón que cobra la figura proverbial de una grácil mujer. Un rumor terco se intensifica en el centro entrañable de la silueta que parece abrirse con colosal fuerza. De repente, una parvada de avispas astronómicas parece brotar a raudales del piélago femenil traspasando el cielo escarlata y formando consecutivamente sempiternas cascadas de aguijones que parecían herir blandamente el espacio sanguinario. Un nuevo canto comenzó a mezclarse soporíficamente con la letanía del Viento Serpenteante:

“Ojos de Capricho Incendiario:
Carne y Sangre de Nahual.

Soy la orbita inflamable cohabitando en tu lengua
Y también
Soy lengua de Lenguas
Humedad salina que te aprieta la garganta tiernamente
Dejándote sedienta.

Soy la libélula que resbala en tu entrepierna
Despertando gustosa la cacofonía acaramelada de tu panal
Llenándola de uvas y miel.

Soy tu amante incendiario:
El fuego Eterno
Entrando despiadado por tu pilar oculto
Jugoso y tibio,
Elegante y palpitante
Como una llama gemela que siempre ha aguardado
La fusión amorosa”

Su sonrisa entonces parece columpiarse. Sus ojos aun permanecen cerrados por el Ensueño de los Cantos Llameantes. Un aroma de cenizas le pica arbitrariamente el olfato, despertándola. Entonces, cree observar un espíritu fatuo saliendo de su boca que, en medio de la dulce exhalación del despertar, la obliga con frenesí a llevarse los dedos a sus labios, que se encuentran hinchados, calientes…hervidos de purpura y sueño.